viernes, 2 de noviembre de 2012

FRÍA MAÑANA DEL MARTES




Fría mañana del martes 22 noviembre del 2011
El cielo amanece nublado y con una lluvia fuerte constante. Suena el despertador como de costumbre, unos minutos tarde. Que pereza da levantarse tan temprano y más aún, dejando las sabanas tan calentitas para poner los pies sobre las frías zapatillas. Despegar los ojos para poder ver la poca luz que entra por las ventanas. Mi gato anda nervioso de un lado para otro, parece muy raro, espero que no esté enfermo. Tiene los ojos con las pupilas muy dilatadas y desde que me ha visto no me para de maullar. Me ha costado mucho sacarlo del baño para poder ducharme y me he vestido a toda prisa. Cuando he ido a la cocina para llenar los cuencos de su comida, no los ha tocado. Lo peor ha sido al abrir la puerta para marcharme a trabajar, ha salido corriendo por entre mis piernas escaleras para abajo. No lo dude ni me pare a pensar, baje tras de él, tenía que meterlo dentro de casa, como me iba a marchar dejando que se quedase fuera. No había hecho eso en todos los años que llevo viviendo allí. Llegar hasta el sótano detrás del gato y no perder la respiración en el intento. Lo más gracioso es que cuando llegue a cogerlo entre mis manos un gran temblor movió todo el edificio, me refugie con el gato entre mis brazos dentro de un armario. Hubo un gran resplandor porque todo se lleno de luz roja. Tanta intensidad de luz que me hizo sentir muchísimo calor, luego todo de repente paro, ceso la luz pero no el calor. Metí a mi gatito en el bolso bandolera y menos mal que se dejo, porque abrir la puerta de ese armario fue casi imposible.
Al subir las escaleras, me encontré directamente con un edificio totalmente cambiado. Parecía todo cubierto por cenizas o algo parecido a ellas. La puerta del portal había desaparecido y dejaba ver una calle de color rojizo. Salimos al exterior y mi gato asomo un poco la cabeza para mirar, luego me maulló despacio. Aquello era irreal, un cielo cubierto de nubes y cenizas, árboles, vehículos y edificios parecían calcinados. Por las calles no se veía a ningún superviviente, pero si mi gato y yo lo conseguimos, alguien más lo habría logrado. Esa era la idea que me mantendría con esperanza de encontrar a alguna otra persona viva. Como me alegro de haber actuado como lo hice, como me alegro de tener una mascota como la que tengo, como me alegro de haber sobrevivido. 



                                                      NEPHERBLUE

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