Una noche de luna llena, para iluminar el monte. Un elevado y ancho lugar que se encuentra cerca de un sitio que ahora no voy a nombrar. Todo para evitar a los curiosos ir allá a molestar. Relato la historia que allí se cuenta a los que quieren ir a mirar.
Se cuenta, que en una noche fría del mes de octubre, un grupo de jóvenes salio al monte a pasar un fin de semana entre amigos. Llevaban comida y abrigo para dormir en el monte, aunque su intención era otra. Los muchachos se despidieron de sus familiares hasta su regreso, estos los esperarían el domingo por la noche en sus casas.
El camino era largo hasta llegar al monte, por lo que mientras iban subiendo por el camino largo, contaban historias que algunos de ellos habían escuchado a sus abuelos. Esto no ayudaba a algunos de ellos, en los que el miedo iba creciendo, pero no decían nada para que los otros no se rieran de ellos.
Lo primero empezó cuando llegaron a un claro y pararon a descansar. Fue entonces cuando los que no habían estado asustados lo hicieron.
Marta, la más pequeña del grupo, quiso ir detrás con su amiga donde los otros no la vieran. Estaban tranquilas hablando cuando Marta miró al lugar donde tenía que estar su amiga y allí ya no había nadie. Se levanto subiendo su pantalón rápidamente y gritando su nombre, pero era inútil, nadie la contestaba.
Los demás, al oír sus gritos, corrieron hasta el lugar e intentaron calmarla. Moisés, le pregunto con calma que cuando fue el ultimo momento en que la vio, era extraño que hubiese salido de allí sin ser vista por los demás. No consiguió sacar mas que el llanto en Marta. Una vez dejo de llorar, les explico entre sollozos que las dos estaban haciendo lo mismo mientras hablaban y comentaban el trayecto. Que algo ilumino un poco el bosque y ella desapareció. En ese mismo momento,empezaron a escuchar un sonido de campanas. Al principio parecían muy lejanas, pero se iban acercando al lugar donde estaban.
Luis- Qué sonido tan raro.¿No lo escucháis? Suena como si tocaran en la iglesia.
Iris- Suena a campanas de la iglesia, si. A cuando muere alguien y se avisa, pero por aquí no hay cerca ninguna.
Moises- Marta, deja de llorar y controlate un poco. Tenemos que irnos de aquí ya. Vamos a buscar un sitio donde podamos escondernos y luego buscaremos a tú amiga, que por cierto es un poco rara. Es la primera vez que conozco a alguien como ella, de verdad. Me dio un escalofrío cuando nos la presentaste.
Luis- No empieces con tus tonterías. No es el momento.
salieron corriendo hasta encontrar un lugar donde esconderse y ver pasar a quien llevara la campana. Pensaron en un principio que sería alguien del pueblo queriendo gastarles una broma, solo quedaba encontrar a la amiga de Marta, Alba.
el ruido se iba poco a poco escuchándose más cerca, tanto, que tuvieron que poner sus manos en los oídos a modo de taparlos para que no les dolieran. Parecía que la campana sonaba justo encima de ellos. Según se iba acercando, un viento con una niebla espesa lo iba cubriendo todo. Cosa que los molesto, porque los impedía mirar.
Todo se cubrió con un manto blanco, en el que se hacía pesado respirar. Los ojos se humedecían impidiendo mantenerlos abiertos. El sonido de las campanas se vio seguido de otros, pasos y cánticos acompañaban al unisono. Los pasos, más bien se arrastraban por el suelo.
Sin darse apenas cuenta de lo que hacían, se iban moviendo saliendo del lugar donde se habían escondido, quedando atrapados dentro de la niebla. No siendo capaces siquiera de verse entre ellos. Extendiendo sus brazos para evitar chocar contra algo, iban moviéndose despacio como quien juega a la gallinita ciega. Poco a poco, se separaban unos de otros, alejándose así de ellos mismos. Sus ropas se iban enganchando con la maleza y algunos se caían al suelo, levantándose despacio muy asustados por no ver. Gritaban sus nombres, como si eso los fuera a ayudar a encontrarse, escuchando sus voces con eco. Sentían a la vez, un tacto frío que los tocaba y les hacía girar, una y otra vez.
La noche llego a su fin y con ella, sus gritos cesaron. Por la mañana, tan solo quedo la calma del monte.
Cuando fueron a buscarlos, solo encontraron algunas de sus prendas enredadas por entre los arbustos y malezas. No apareció ninguno. Cuentan que se unieron a las animas, pero eso, es solo una teoría.
NEPHERBLUE 