La energía oscura
Se sentó, no podía contener sus pensamientos y emociones. Aquella noticia que escucho al teléfono era desoladora. No había esperanza.
Cuantas cosas me gustaría poder realizar ahora mismo y no podré hacerlas, no hay tiempo suficiente para ello. Sin embargo, hay otras cosas que intentar.
Hablan de la fuerza de aceleración del universo, imposible de parar. Se producirá una gran catástrofe provocada por la separación entre los átomos que forman las moléculas. Todo desaparecerá. Todo. Hasta los más simples objetos que conocemos. Nosotros dejaremos de existir, nuestro planeta y hasta nuestro universo conocido.
¿Cómo dijo? Cariño, la energía oscura estaba dominando poco a poco, todo el universo”
Pero bueno, si lo estaban viendo que podía pasar ¿Por qué razón no lo han evitado antes? ¿Por qué no usar nuestros conocimientos para evitar una catástrofe como esa? Noticias como esa no se dan por teléfono. Es cruel.
Mi mente pensaba muy rápido. Miles de ideas querían tomar cuerpo. La información transmitida en la llamada no podía difundirse. Si la hacia pública cundiría el pánico entre la población. Eso contando con que me dejaran retransmitirlo en otras emisoras de radio. Además, ¿Y si se estaba equivocando en sus cálculos? Él nunca lo hacía, pero ¿Por qué no? Siempre puede haber una primera vez para equivocarse y está estaría genial que lo hiciera. Estos pensamientos la provocaron una gran sonrisa que luego desapareció de su rostro. Creía en él y en sus palabras.
Se levanto y se dirigió hasta la habitación para preparar una pequeña bolsa con lo más importante como él la había dicho.
“No se si esto se podrá evitar. De todas formas me gustaría pasar mis últimos segundos de vida junto a ti”Esa era la esperanza, pasarlo unidos. Que ironía si se supone que todas las moléculas se separan disgregándose, rompiendo la cadena que los mantiene unidos. Nos iremos desuniendo para ir desapareciendo. Aún así, seguiremos existiendo de alguna forma. Me pregunto si nos daremos cuenta cuando empiece a suceder.
Tomando las cosas que preparé me dirigí hasta la puerta para marcharme e ir hasta donde él me esperaba. No me apetecía conducir, por lo que fui hasta el autobús para poder despedirme del mundo, de la gente, de la vida que hasta entonces llevaba. Observando las caras de las personas que allí se encontraban esperando, sin mirarse, sin pensar que ya no volverían a verse. Sin siquiera conocerlos les dedique una especial sonrisa. Algunos me miraron como si hubiese perdido la cabeza, cosa que sería muy fácil después de escuchar una noticia tan importante como esa. Llegaron a la parada una mujer con un carro de bebé. El autobús llego y la señora saco al pequeño y con una mano se apaño para plegar el carrito. Sentí que algo me recorría la mejilla. Una lágrima se escapo del ojo. Me quedé de pie en la parada observando como todos los allí presentes iban subiendo, uno a uno, hasta que el autobús cerro sus puertas y se puso en marcha.
Regrese sobre mis pasos hasta donde estaba aparcado mi vehículo. Cuando llegue estaban todos contentos. Lo estaban hasta celebrando, copas de champán y todo. Se abrazaban y reían juntos. La energía positiva que se respiraba era contagiosa. Al verle se me olvido toda la escena anterior, uniéndome a la euforia. Sí vamos a desintegrarnos ¿Por qué no hacerlo contentos?
NEPHERBLUE
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